Morfología
El material cerámico que se recoge en una excavación frecuentemente está roto,
de ahí la importancia de conocer la cantidad de elementos que constituyen cada
parte de la morfología54. Como es lógico, los valores más altos se corresponden con
las paredes, superando en su mayoría el 50%, dando una idea clara de la dificultad
que supone su examen al estar tan fragmentados y con escasos elementos significativos.
El histograma, aunque ya se conocía la configuración, evidencia el conjunto
de materiales que se ha manejado.
Los bordes, en general, no sobrepasan el límite del 23%, únicamente en
Gabasa 3a, Els Secans y en el nivel c1 de Costalena se amplía hasta el 27,27; 40 y
46,66% respectivamente. A pesar de este valor tan bajo, ocupan el segundo lugar en
importancia, tanto por la información que aportan sobre las características de las
vasijas como por ser el segundo elemento en volumen de piezas.
Los cuellos, al igual que los fondos, están menos representados. Hecho lógico
al constituir una parte más pequeña no siempre presente en las vasijas, pero también
por la fragmentación y su propia morfología que, a veces, lleva a confusiones
con otros fragmentos. La elevada cifra de paredes tiene una explicación sencilla al
componer el área más grande de los recipientes y, por tanto, el que produce más
piezas al romperse. La diferenciación entre unos y otros se complica cuando, además,
no se poseen sólo los fragmentos de una vasija sino de muchas, por lo que
generalmente las formas que se pueden llegar a reconstruir son muy pocas.
Las suspensiones también presentan bajas frecuencias, llegando incluso a ser
nulas en Gabasa 3b, Els Secans, Botiquería del Moros y los Panizales. Estos yacimientos
tienen pocos fragmentos por lo que la probabilidad de que entre ellos existieran
elementos de prehensión era mínima, a lo que hay que añadir que la cantidad
de suspensiones que pueden aparecer en una cerámica es simpre reducida, y
que al ser una parte añadida a la vasija se rompe y pierde con mayor facilidad.
A pesar de todo ello, globalmente, la disparidad entre los asentamientos es
ínfima y está, en parte, determinada por el volumen de material encontrado. Con
los análisis siguientes se podrá especificar mejor estas posibles divergencias.
• Manteniendo el orden morfológico, los bordes son el primer elemento a
analizar55. Los bordes redondeados son los únicos presentes en todos los yacimientos
sin excepción, poseyendo la mayoría los porcentajes más altos en comparación
con el resto, sobre todo, con los apuntados que están poco, como en el área bajoaragonesa56,
o nada representados. Aun con todo varios yacimientos presentan divergencias,
así en el nivel a+b de Costalena y en los Panizales los bordes planos y
redondeados se equiparan, mientras que en Remosillo, las Brujas, Gabasa 2a, 2b y,
el nivel c1 de Costalena, el predominio es de los planos.
En conjunto las orientaciones57 de los bordes muestran cómo la recta es sin
lugar a duda la más habitual, si bien en algunos casos está muy próxima a las otras
dos. Solamente en el Remosillo, Gabasa 3a, el nivel a+b y el c1 de La Costalena predomina
la dirección reentrante, y en el nivel c genérico de este último abrigo la tendencia
es saliente. Es necesario volver a especificar aquí que se hace referencia a la
unión del labio con el cuello o el cuerpo, por lo que a veces no tiene por qué coincidir con la angulación o morfología general de la vasija de la que se hablará posteriormente.
Dentro de los yacimientos que proporcionan bordes planos58 es incuestionable,
con unos porcentajes entre el 66 y 100%, la supremacía de los denominados
con el mismo nombre, exceptuando en el c superior del Pontet donde prevalecen
los engrosados al exterior. A pesar de que la orientación de los mismos es más heterogénea,
se puede hablar de una cierta preferencia por las formas rectas59. Pero también
hay yacimientos que muestran deferencia por la tendencia reentrante como el
Remosillo, Huerto Raso, Gabasa 3a, El Torrollón I, el nivel a+b y c1 de La Costalena60;
mientras que otros como Gabasa 5, la cueva del Forcón y las Torrazas61 por la
tendencia saliente aunque siempre con valores próximos a los rectos.
Con mucha menor representación los bordes planos-engrosados al exterior
ocupan el segundo lugar en este grupo. La orientación vertical sigue siendo la más
significativa aunque compartiendo, algunas veces, valores con la reentrante como
en La Miranda, Gabasa 2b y el nivel c superior del Pontet62. Sin embargo se vuelve
a encontrar yacimientos que no responden a este esquema: en Gabasa 2a, el nivel b
del Pontet y los Panizales sólo aparece la orientación saliente.
Los escasos bordes planos-engrosados al interior aparecen en cuatro yacimientos
y la orientación es eminentemente recta. Esta mínima representatividad también
se encuentra en los bordes planos-biselados. El bisel externo tan sólo se halla
en la cámara superior de Olvena con un fragmento recto, por lo que carece de significación.
La tónica general no se modifica en los bordes planos con bisel interno,
es decir, las frecuencias más elevadas son para la tendencia recta63, pero en las Brujas
y en Gabasa 2b ésta se transforma en reentrante. Solamente hay un fragmento de la
cámara superior de Olvena en el que la orientación es saliente.
Entre los bordes redondeados domina mayoritariamente la primera categoría.
Las Brujas, Gabasa 3a y Els Secans no mantienen el mismo esquema, alterándolo en
favor de los engrosados o biselados al exterior. El segundo tipo en importancia lo
constituyen los engrosados al exterior que, aunque en algunos casos poseen valores
a tener en cuenta, no se aproximan lo suficiente como para considerar este hecho
muy significativo.
La orientación de los primeros indica una preferencia clara por los bordes rectos64.
En cambio, se manifiesta una mayor ambigüedad en los bordes redondeadosengrosados
al exterior, diferenciándose por un lado el dominio de la posición vertical
en el Forcón, la Puyascada, Huerto Raso, nivel superficial de Chaves, cámara
superior de Olvena, Gabasa 5, nivel a+b y c2 de La Costalena, nivel 8 de Botiquería,
los Panizales y Alonso Norte; por otro la reentrante en el nivel 1a y 1b de Chaves,
Gabasa 2b y 3a y las Torrazas; aisladamente el nivel b del Pontet y la Miranda eligen la tendencia saliente65. En el resto de los asentamientos concurren varias de
ellas. Los bordes redondeados-engrosados al interior son escasos pero en todos la
dirección es exclusivamente recta.
Los bordes redondeados con bisel externo comparten las trayectorias reentrante
y recta alternamente, excepto en el nivel c1 de La Costalena donde sólo está representada
la saliente. Vuelve a ser la orientación recta la más importante entre los bordes
redondeados con bisel interno, aunque en el nivel superficial y 1b de Chaves se
inclinan por la reentrante (en torno al 50%), en Gabasa 2b se equipara a la saliente
y en las Torrazas el único fragmento presente es también saliente.
El último grupo es el de los bordes apuntados66, que a pesar de ser el menos
utilizado es el más variado. Si bien se puede plantear una cierta hegemonía de los
apuntados ésta, en algunos casos, debe trasladarse a los biselados al interior. En el
análisis de este último tipo hay que tener en cuenta que está representado mayoritariamente
por un único fragmento, por lo que su interés es relativo. La orientación
es muy heterogénea apareciendo valores altos en todas las categorías67.
Lo mismo sucede en cuanto a las orientaciones, ya que aunque prevalece, en
cierto modo, la recta se combina con la reentrante y saliente68. Los bordes apuntados de bisel externo aparecen exclusivamente en los niveles 1a y 1b de la cueva de
Chaves con una dirección eminentemente recta.
La información que aportan los bordes se completa con algunos datos de
carácter tipométrico. Los diámetros69 no indican un intervalo prevalente, sino que
se reparten entre los 10 y 25 cm. Estos valores ocupan los tres primeros lugares en
casi todos los yacimientos, aunque el orden varía. Al igual que en otras ocasiones,
vuelven a ser las Brujas, Forcas II y los Panizales los que no se ajustan al modelo
inclinándose por un intervalo mayor.
Otra excepción la constituyen la Puyascada, el nivel 1a de Chaves, Gabasa 2b
y la cámara superior de Olvena al poseer valores en la amplitud más pequeña (0 a
5 cm). El número de vasijas es reducido, ya que un diámetro tan pequeño no suele
ser habitual puesto que éste determina su uso e, incluso, su fabricación para una
función muy concreta. Los más grandes, es decir el intervalo de 35-40 cm, los hallamos
en la Miranda, el nivel 1a y 1b de Chaves, Gabasa 2a, Forcas II y el nivel b de
Pontet, pero el porcentaje o el número de fragmentos es mínimo. Esto coincide, por
otro lado, con la escasa representatividad de las orientaciones salientes, ya que éstas
son las que pueden dar mayores diámetros al borde.
Las frecuencias más significativas de los grosores máximos70 están en torno a:
0,3-0,6 y 0,6-0,9 cm, aunque las Brujas y el Torrollón I amplían las medidas hasta
1,2 cm (superando el 44%). En este yacimiento se relaciona con la funcionalidad
propuesta para las vasijas, ya que un recipiente de almacenaje por regla general
posee unos grosores superiores a los del resto. En cambio, para el primero hay que
recurrir a lo revuelto que está el material. Por otro lado, destacan algunas cerámicas
de La Puyascada que alcanzan los 3,6-3,9 cm, teniendo que hablar con toda probabilidad
de recipientes de contención o almacenaje.
Los grosores mínimos71 presentan la misma amplitud, aunque existe una ligera
preponderancia de los más pequeños (0,3-0,6 cm). Como es lógico, se produce
un aumento de los asentamientos que tienen una mayor frecuencia en este intervalo,
manteniéndose como excepción los mismos yacimientos con los valores más
altos. En cuanto a los bordes de los que, por su fragmentación o por su mala conservación
no se ha podido tomar las dos medidas, poseen los mismos espesores que
los grupos anteriores: dominio de los grosores comprendidos entre 0,3 y 0,9 cm.
Otro apartado importante en la descripción de los bordes en relación con la
forma de la vasija es la angulación, de la que hablaremos al final de este apartado,
con la morfología general.











