Análisis cerámico

Análisis cerámico

Metodología
Uno de los materiales que aparece más profusamente en la Prehistoria Reciente
es la cerámica. En una excavación todos los fragmentos son importantes, aunque la
diferencia de información que nos aportan unos y otros es muy amplia. No obstante,
sigue siendo necesario no sólo el análisis de los elementos que ofrecen datos
significativos, sino del conjunto global para poder conocer su desarrollo. Por ello,
nos propusimos desde el principio el estudio exhaustivo de todos los fragmentos
cerámicos y no de una muestra, influidos también por la variabilidad de los elementos,
ya que partimos del hecho de que al ser las primeras vasijas fabricadas,
todavía el nivel tecnológico de estos grupos no sería suficientemente elevado como
para considerarlo una producción relativamente estándar y, por tanto, permitirnos
trabajar únicamente con pocos fragmentos.
Han sido muchos los problemas que han surgido, pero quizás el primero y
más importante es la excesiva fragmentación del material, lo que ha determinando
de manera decisiva la línea de investigación. La carencia de vasijas completas, que
permitan realizar un análisis morfológico y tipológico tradicional, nos ha llevado a
buscar otras alternativas que consideramos sugestivas, puesto que la mayor parte de
la cerámica que se obtiene en una excavación posee estas mismas propiedades, aunque
por lo general no se tienen en cuenta en estudios posteriores.
Nos interesan y creemos que aporta más información, las características globales
de las cerámicas dentro de conjunto de yacimientos neolíticos, por lo que los
análisis se han realizado principalmente desde el punto de vista cualitativo y no
cuantitativo. Sin embargo es también significativo el diferente volumen de material
de los yacimientos, por lo que se ha realizado un breve estudio del mismo. Entre las
peculiaridades de este material está la dificultad que supone intentar definir de
forma númerica sus caracteres. Algunos autores lo han intentado a través de códigos
alfanuméricos previamente descritos pero resultan poco operativos, por tanto,
se ha optado por categorizar los elementos, lo que ha facilitado su exposición, la
incorporación a la ficha y el desarrollo de los test estadísticos.
El estudio general se ha confeccionado a partir de una ficha, que se verá más
adelante, constituida por tres bloques definitorios: factura, morfología y decoración.
Para la introducción de todos los elementos en la ficha se ha optado por la
división provincial, aunque ésta no sea real y aún menos en época neolítica. Sin
embargo, también se han llevado a cabo varios análisis de conjunto.
El volumen de información manejado, puesto que la mayoría de las excavaciones
están terminadas, ha permitido plantear dos campos de acción. Por un lado el
estudio, que no por ser tradicional pierde su validez, de las frecuencias y las relaciones
entre las variables de cada yacimiento. Por otro, establecer una correlación entre
los yacimientos y sus propias características cerámicas a través de un análisis multivariante.
El más adecuado es el análisis de correspondencias múltiples al utilizar
variables categóricas y no partir de una hipótesis previa, puesto que realiza una descripción
del colectivo que se estudia en conjunto12 (BENZECREI, 1973; CUADRAS, 1981:
317-45; BØLVINKEN et alii, 1982: 41-60; GARCÍA SANTESMASES, 1984; RINGROSE, 1988: 3-14;
FERNÁNDEZ, GARCÍA DE LA FUENTE, 1991: 123-131; GUINEA y HERAS, 1991: 113-122;…).
Habría que concretar otros detalles antes de iniciar el estudio estadístico. En la provincia
de Huesca la mayoría de los asentamientos presentan un único nivel de ocupación
neolítica. Para el resto, en principio, se han separado todos los niveles comprobando
que no existían diferencias entre ellos. Es el caso de la Espluga de la Puyascada y
de las cámaras superiores de la Cueva del Moro de Olvena (OV2, OV3 y OV4), en la que
se ha agrupado no sólo el material de los dos niveles sino también el de las distintas
cámaras al ser un conjunto homogéneo. Únicamente en la Cueva de Chaves se han
mantenido la separación de los niveles (sup, 1a y 1b) más por cuestiones cronológicas,
planteadas por algunos autores (BALDELLOU, 1989c), que se han querido comprobar,
que por una separación clara debida a las características cerámicas, como se verá.
En la provincia de Zaragoza no se han establecido estas agrupaciones, ya que las
diferencias dentro de cada estrato, no sólo en relación a la cerámica sino también
por el resto del material arqueológico, lo han imposibilitado. La separación de los
materiales del nivel «c» genérico de la Costalena, a pesar de que sus propios autores
(BARANDIARÁN, CAVA, 1989: 66) plantean que es un nivel revuelto, viene determinada
por las lógicas modificaciones que supondría su incorporación aleatoria y
subjetiva a unos niveles claramente definidos. La eleminación del mismo, como
alternativa posible, está en completo desacuerdo con el objetivo de la investigación
y más teniendo en cuenta que es el estrato que más fragmentos cerámicos aporta.
En cuanto a la provincia de Teruel la única excavación que presenta una variabilidad
lo suficientemente significativa para mantener los distintos estratos es Botiquería
dels Moros. Los demás asentamientos excavados generalmente poseen un
único nivel con cerámica neolítica, por lo que se le ha asociado el escaso material
recogido en superficie.