A modo de tipología

A modo de tipología
Un aspecto que se trata en todos los estudios cerámicos y, quizás, al que más
atención se presta es el de la tipología. Como ya se ha reiterado ampliamente, el
estado de fragmentación de los materiales que son el centro de esta investigación
no favorece de ninguna forma el desarrollo de un análisis de estas características.
Sin embargo se han realizado varios intentos, no siempre positivos, en esta dirección.
Antes de exponerlos hay que comentar que siempre se ha tenido presente la
necesidad de establecer una tipología lo suficientemente objetiva que no sirviera
únicamente para estos yacimientos, sino que pudiera emplearse de una manera
práctica en cualquier asentamiento neolítico. En este sentido se planteó la realización
de análisis culster que agruparan morfológicamente la información que se ha
expuesto. El estudio se realizó únicamente con los yacimientos de Huesca en nuestra
tesis de licenciatura (RAMÓN, 1992), y no se ampliaron a las otras dos provincias
por los problemas surgidos.
• El primer análisis cluster se ha realizado con los fondos102. El reducido número
de ellos en Huesca ha facilitado la creación de un único dendrograma para todos
los fragmentos que poseían las tres medidas y el diámetro. Este hecho ha permitido
establecer una tipología en la que se ha tenido presente el escaso número de
fragmentos y, por tanto, la posibilidad de que existan otras formas que no se han
conservado. Se ha construido con 42 fragmentos103 utilizando la distancia Euclídea
para la agrupación y el criterio cluster para las subdivisiones (WHALLON, 1990, 1-3).
El criterio cluster muestra una gran homogeneidad si bien se puede plantear
una ruptura en el paso 5, a un nivel de similitud de 1.950, que aúna el 82,14% de
los nudos. Éste agrupa los fragmentos en cinco conjuntos morfológicos. En el primero
se aglutinan los fondos planos, aunque se ha producido la incorporación, a
una considerable distancia del resto, de un fondo apuntado de la cámara superior
de Olvena (pág. 115). La unión de estos dos tipos tan distintos parece ser debida a
las propias características del fragmento apuntado, sobre todo en las dos últimas
medidas, cuya trayectoria se relaciona más con los fondos planos que con el cuarto
grupo, que es donde se incluye el otro fondo cónico del estudio.
Los otros cuatro grupos se caracterizan por tener una morfología similar, su
diferenciación viene marcada por una mayor o menor separación de la línea 0 en el
primer índice. Todos ellos se pueden considerar convexos, aunque con matizaciones.
El segundo grupo, con un valor en el primer punto de 0,10, es el más próximo
a los fondos planos, lo que determina una mayor amplitud de diámetro del fondo,
consiguiendo así una gran estabilidad de la vasija. La unión con el cuerpo se produce
en un plano muy inclinado, favoreciendo el incremento del volumen del cuerpo
desde la zona más baja del recipiente (ver gráfico perfiles).
El tercer grupo tiene una mayor separación entre el eje del plano y el perfil del
fondo, ya que el primer punto se encuentra entre los 0,19 y 0,22 cm. La zona de
contacto con el resto de la cerámica es más curva, por lo que el perfil es claramente
semicircular. El área más grande del cuerpo (diámetro máximo) se sitúa en una
zona más elevada en comparación con el grupo anterior.
El quinto conjunto estaría compuesto por los fondos verdaderamente convexos,
puesto que todo el perfil es marcadamente globular. Se engloban los fragmentos
cuyo primer índice está en torno a 0,25 y 0,40 cm. El diámetro más amplio se
correspondería con la zona de contacto entre el fondo y el cuerpo, a la altura del
tercer índice, ya que la pared tiende a ascender a partir de este punto de forma más
o menos vertical. La base de estos recipientes comienza ya a tener problemas para
mantener la estabilidad, porque la superficie sobre la que se apoya es más reducida
que en los casos anteriores. Estas formas tan curvas están favorecidas o determinadas
por otros aspectos como los funcionales, puesto que facilitan su uso sobre el
fuego sin que se produzcan grietas u otro tipo de peligro, al absorber mejor los cambios
térmicos bruscos.
El cuarto grupo, constituido por el 50% de los fragmentos, se ha dejado en
último lugar por estar constituido por los fondos intermedios, entre convexos y
apuntados, aunque con una mayor tendencia cónica. El primer índice muestra el
mayor intervalo —desde 0,45 a 0,80 cm—, lo que hace que la zona de apoyo del
recipiente en el plano sea reducida. La prolongación de la pared aunque en algunos
casos sigue siendo convexa en otros comienza a ser más vertical en el ascenso, por
lo que algunos se pueden considerar cónicos. En estos fondos no se aprecia la zona
de máxima amplitud del diámetro del cuerpo.
A pesar de que las conclusiones han sido válidas, este análisis no se ha ampliado
al resto de los yacimientos aragoneses, pues, en principio el número de fondos
no era elevado y no implicaba modificación alguna de las conclusiones.
• En segundo lugar se llevó a cabo un análisis con los bordes que ofrecían más
datos. Para ello se tomaron las medidas de la angulación con las que se obtuvieron
unos índices que constituían las variables del análisis104. A pesar de que se podían
considerar válidas las agrupaciones en la mayor parte de los casos, a la hora de comprobarlo
físicamente se apreció un desfase. Esta cerámica realizada a mano y todavía
con gran cantidad de deformaciones parece no ser la más adecuada para intentar
crear asociaciones con este tipo de variables, puesto que una pequeña irregularidad
en la pared puede trastocar las medidas y no establecer un criterio realista en
el momento de la agrupación.
A raíz de los resultados, se ha visto que los datos que se utilizaron no eran los
adecuados para los objetivos que se buscaban, pero sí han permitido extraer algunas
conclusiones. Se advierte una gran homogeneidad en las angulaciones de todas las
cerámicas. El único conjunto que permanece relativamente desplazado es el de los
bordes salientes por su escasa representación. Estos no se corresponden con formas
cóncavas, es decir vasijas con cuellos, que son mínimas y tan sólo se encuentran en
Huerto Raso, Gabasa 2a, Gabasa 5, Espluga de la Puyascada, cámara superior de
Olvena y Chaves, si bien no en todos ellos se puede hablar de formas exvasadas.
Otro de los objetivos que se buscaba era la separación morfológica de los fragmentos
de otras épocas, sobre todo en los yacimientos con estratos revueltos, en el
caso de que esta diferencia existiera realmente. Como se ha comentado no aparecen
fragmentos claramente desplazados de los conjuntos, salvo en el Forcón y La Miranda.
Estas excepciones no se producen en el resto de los asentamientos, al corresponderse
con formas totalmente rectas que se englobaban en otros grupos. Este
hecho plantea dos posibilidades, por un lado que verdaderamente no haya diferencias
de tipo morfológico, es decir, que las formas propias del Neolítico Antiguo sean
utilizadas igualmente en otras épocas y, por tanto no se produzca la separación en el
análisis cluster; y por otro, que las variables que se han elegido en la definición no
sean las adecuadas o, mejor dicho, no sean suficientes para establecer esa diferenciación.
Centrándonos en la peculiaridad del Forcón, posiblemente está influido
por el tipo de material que aparece en esta cueva, ya que si realmente tiene carácter
funerario el tipo de cerámica no es un muestrario similar al que se utiliza habitualmente
en un hábitat, como ocurre en los demás. De manera que, esta selección
natural es la que ha permitido la diferenciación de los fragmentos que pertenecen
a otra época.
En general, se puede decir que existen cuatro grandes grupos morfológicos:
cóncavos, convexos, rectos y reentrantes. A partir de estos se producen multitud de
combinaciones entre ellos e, incluso, se ha encontrado una gran variedad dentro
de un mismo grupo. La diversidad manifestada en cada uno de estos tipos y, como
ya se ha dicho, entre ellos hace que si se enumeraran aquí se crearía una lista interminable
de tipos y subtipos que no resultaría ni adecuada ni práctica.
Finalmente queda por intentar unir todos los datos para dar una visión global
de la morfología, pero por las condiciones ya vistas de fragmentación del material
han sido abundantes los problemas. Al carecer de suficientes datos para realizar un
estudio tipológico basado en índices se ha optado por agrupar las cerámicas más
completas en grandes conjuntos a través de la forma geométrica de la que procenden,
siguiendo el modelo establecido por A. O. Shepard (1956). Aunque la cantidad
de material es abundante, el número de recipientes completos es únicamente
de 17105, por lo que se han incorporado varios fragmentos que permitían de alguna
manera ser asimilados a una forma concreta. La propia definición de cada grupo
resulta a veces poco esclarecedora, ya que es imposible determinar algunas características
por el reducido número de cerámicas completas que se incluyen en cada tipo.
Para solventar en cierto modo este inconveniente se ha intentado asociar cada
tipo a una de las formas establecidas por Bernabeu (1989) en el área valenciana,
aunque la variabilidad encontrada ha impedido aquilatar lo suficiente. Tampoco se
han realizado paralelos con las formas, puesto que no son morfologías extrañas a
los demás circulos del Neolítico Antiguo y, por tanto, resultaría no sólo ingente sino
que podría dar una visión distorsionada de la amplitud e igualdad de las formas.
Así atendiendo a la morfología geométrica se han agrupado las formas en dos
grandes conjuntos: formas simples y compuesta.
FORMAS SIMPLES: son aquellas que se componen de una única forma geométrica
elemental o de su proyección:
1. Esférica. Dentro de este grupo se diferencia según sea la estructura del
borde:
1a. Reentrante. Sólo se ha encontrado una vasija completa en el nivel 1b de
Chaves. Son vasijas totalmente globulares cuya apertura se sitúa en el
mitad superior, poseen un perfil simple claramente reentrante que sugiere
una prolongación globular (Láminas 1 y 2, págs. 136 y 138). Presenta distintos
modelos que se pueden asociar al grupo XIII: ollas (BERNABEU, 1989:
31 y 38). Podrían establecerse subdivisiones atendiendo a la situación del
borde en relación al diámetro máximo, pero no se han relizado por falta
de información. Varias de estas vasijas llevan como suspensiones asas en el
borde o muy próximas a él, que en algunos casos es sustituida por lengüetas
o pastillas. En cuanto a la decoración aparecen impresiones —cardiales
o no—, inciso/impresas o con cordones lisos, generalmente paralelos, o
impresos. En los casos en que existe decoración ésta se prolonga desde el
borde hacia el cuerpo, en bandas o formando dibujos geométricos.
Dentro de este grupo hay que hacer una reseña especial a un conjunto
de cerámicas que por sus singulares características algunos autores como
Bernabeu (1989: 50) las separan del resto, aunque morfológicamente respondan
al mismo tipo. Estas peculiaridades están relacionadas con su
tamaño, son vasijas pequeñas cuyo diámetro de boca y altura no superan
los 10 cm. La mayor parte de los recipientes que se han estudiado no permiten
conocer su altura, pero por su forma se incluyen en este tipo. Son
dos fragmentos lisos con elementos de prehensión, un asa horizontal y
perforaciones (Lámina 1: I, 1, pág. 136).
1b. Exvasado. Son realmente cuencos hemiesféricos de perfil sencillo tanto
lisos como decorados (Láminas 3 y 4, págs. 140 y 142). Se englobarían de
forma genérica en el grupo V.1: cuencos hemiesféricos de Bernabeu (1989:
23). Cuando llevan decoración muestran un diseño simple, casi siempre
limitado a bandas horizontales en la mitad superior del cuerpo y, a veces,
en el borde. Lo más común son las impresiones, pero también aparece el
acanalado, inciso/impresa y cordones, sobre todo, lisos.
También hay en este grupo ejemplos de los recipientes pequeños de los
que se ha hablado antes. Todas ellos son vasijas lisas y sólo una presenta un
asa de cinta vertical (Lámina 3: I, pág. 140; Lámina 4: IV, 1 y VI, 3, pág. 142).
2. Elíptica. Todos se pueden incluir en el grupo V de Bernabeu (1989: 23):
2a. Elíptica horizontal con contorno reentrante. Son pocas las cerámicas que se
pueden incluir sin lugar a duda en este tipo (Lámina 5, pág. 143). La decoración
por lo general se limita a impresiones, ya sean a punzón o cardiales,
en bandas horizontales que a veces se combinan con verticales. El elemento
de prehensión más habitual es el asa circular o de cinta.
2b. Elíptica horizontal con contorno exvasado. Tan sólo se pueden incorporar dos
fragmentos: uno con decoración impresa y otro con acanalado en el asa de
cinta (Lámina 6, pág. 144), que de alguna forma se asocian al tipo V.4:
cuencos con labio troncocónico de Bernabeu (1989: 23). Hay que mencionar
un pequeño recipiente liso, casi entero, que se asociaría a los microvasos
de Bernabeu (1989: 50) (Lámina 6: II, pág. 144).
2c. Elíptica vertical con contorno reentrante. La posible separación entre este tipo
y el contorno exvasado es realmente mínima, sin embargo, se han dividido
atendiendo a la ligera inclinación del borde (Lámina 7, pág. 145). Se conservan
dos vasijas enteras de este tipo: una lisa y otra decorada106. En ellas
se observa un claro predominio de la decoración impresa —cardial o no—
y algún acanalado, completada en muchos casos con aplicaciones plásticas,
ya sean pezones en el borde o cordones impresos en el cuerpo (Lámina 7:
II, III y IV, 1, pág. 145). Indiscutiblemente la suspensión asociada a estos
cuencos son las asas: circulares, de cinta o con apéndice. Su posición más
lógica es la vertical pero ha aparecido algún ejemplo horizontal.
2d. Elíptica vertical con contorno exvasado (Lámina 8, pág. 147). Son recipientes
muy profundos, con toda probabilidad su fondo sería apuntado como el
de la vasija entera (Lámina 8: V, pág. 147), aunque no se puede descartar
la posibilidad de que alguno fuera convexo. En cierta manera se asimilan
al grupo XIV.1b: recipientes de perfil simple de base convexa o cónica
(BERNABEU, 1989: 45). Cada uno de los cuatro recipientes que se han
incluido presenta respectivamente decoración cardial, inciso/impresa, y
cordón liso, excepto la última vasija que es lisa siendo la única que lleva
como elemento de prehensión dos asas circulares opuestas. A ello hay que
añadir dos cerámicas de pequeño tamaño, ambas con asas: una circular y
la otra de cinta horizontal (Lámina 8: I, 1 y III, pág. 147), que nuevamente
se asociaría al grupo de los microvasos de Bernabeu (1989: 50).
3. Ovoide. Al igual que el tipo anterior se puede diferenciar entre formas rectas
o invertidas y dentro de ellas los contornos exvados o reentrantes.
3a. Ovoide recta de contorno exvasado. Dentro de este subtipo se ha establecido
otra división. Por un lado los recipientes de contorno simple (Lámina 9,
pág. 177), que suelen llevar decoración impresa en bandas horizontales
que parten desde el borde y se prolongan hacia el cuerpo a veces desarrollando
algún dibujo geométrico. Estas vasijas carecen de suspensión. Se
asocian al grupo V de Bernabeu (1989: 23).
Por otro, aunque íntimamente ligado con el anterior, las vasijas de perfil
compuesto o sinuoso, que se asocian al grupo VII de Bernabeu (1989:
23). Son cerámicas con un contorno que va desde el perfil en S levemente
insinuado hasta la forma más acusada (Lámina 10, pág. 178). Destaca la
gran diversidad morfológica de los bordes, pues se encuentran casi todas
las variantes posibles. Son poco frecuentes los cuencos lisos, pues casi
siempre llevan algo de decoración o algún elemento de prehensión cuya
función parece más bien decorativa. En cuanto a la decoración vuelve a ser
muy variada: impresiones —cardiales o no—, acanalando, inciso/impresa,
cordones, etc. En la composición aunque predomina el diseño horizontal
en el borde-cuerpo, se encuentra con más frecuencia un desarrollo geométrico
a modo de guirnaldas, semicírculos, círculos o composiciones horizontales-
verticales (Lámina 10: III, 1, pág. 178). Las suspensiones, ya se ha
dicho que son escasas, siguen dominadas por las asas, aunque también
aparecen pezones y mamelones. Finalmente incluir un ejemplo de vasija
pequeña, que se asocia al grupo de los microvasos de Bernabeu (1989: 50).
3b. Ovoide de contorno rentrante (Lámina 11, pág. 181). No se conserva de este
tipo ningún recipiente entero, que indique el elemento más claramente
diferenciador, es decir, el fondo. Así se ha recurrido al perfil de la mitad
superior de las vasijas para establecer la subdivisión: invertidas y rectas.
Ambos se pueden incluir en el grupo XV: orzas y tinajas (BERNABEU, 1989:
50). Son vasijas de gran tamaño con decoración de cordones, generalmente
lisos aunque aparecen también impresos, que se sitúan en el borde y en
el cuerpo formando un entramado. Los elementos de prehensión son asas,
lengüetas y algún arranque. Ya se ha dicho que la ausencia de fondos impide
la creación de subtipos, sin embargo, las propias características y posible
funcionalidad de estas cerámicas sugieren como morfología más adecuada
el fondo plano o convexo, a pesar de que tampoco se pueda descartar
el apuntado como se verá posteriormente en algún ejemplo de las formas
compuestas.
4. Cilíndricas. Son vasijas de paredes rectas. Sólo se han localizado dos vasijas
casi enteras, ambas lisas,y únicamente la segunda presenta el arranque de un elemento
de prehensión. El primer fragmento se podría incorporar al grupo XIV. 2a:
recipientes cilíndricos sin borde diferenciado de base plana (BERNABEU, 1989: 45)
(Lámina 12: II, pág. 183). El segundo en cambio al grupo XIV.2b: recipientes cilíndricos
de base convexa (ibidem) (Lámina 12: I, pág. 183).
Son muchos los bordes asimilables a esta forma, y tipológicamente al grupo
XIV de Bernabeu (1989: 38 y 45) (Láminas 12, 13 y 14, págs. 183, 185 y 188).
Desarrollan distintas decoraciones aunque prefieren los cordones, que en ningún
caso son lisos, mayoritariamente ungulados o con impresiones, ya sean cardiales o
apuntadas. Es abundante el acanalado aislado o combinado con cardial, cordones
ungulados o impresiones. Este último tipo de decoración también aparece solo. Las
suspensiones no son muy habituales pero sí variadas: asas de cinta, mamelones,
lengüetas y pezones. En este grupo se incluyen las dos vasijas con decoración de
haecheraux del Forcón, confirmando con ello la perduración cronológica de esta
morfología, ya que como se ha dicho son de una etapa posterior (Lámina 14: II,
pág. 188).
Los recipientes pequeños están presentes a través de un conjunto de cerámicas
de La Miranda y La Espluga de la Puyascada. Todas están decoradas con distintas
impresiones a bandas en el borde y cuerpo, a las que habría que añadir tres vasijas
lisas, una de ellas con asa circular. Se asocian nuevamente al grupo de los microvasos
de Bernabeu (1989: 50) (Lámina 13, pág. 185).
5. Cónica o troncocónica. Se asimilan al grupo I: platos y fuentes (ibidem
1989: 14-18) y al XIV.1: recipientes troncocónicos (ibidem, 1989: 38-45). Únicamente
aparecen representados los cuencos de perfil exvasado, pudiendo incluirse
alguno de ellos en el grupo de fuentes y platos. En general la decoración es sencilla:
incisión/impresión, acanalados, impresiones, alguna aplicación plástica, pero también
son abundantes los vasos lisos o con algún elemento de prehensión como perforación
o asas, generalmente de cinta (Lámina 14, pág. 188).
Nuevamente se localizan en vasijas pequeñas —microvasos (ibidem, 1989:
50)—. En su mayoría son lisas y excepcionalmente con algún asa o perforación,
pero dos de ellas presentan decoración: una incisa y la otra acanalada y con botones
en el borde (Lámina 14: I, 1 y II, 1 y 3).
FORMAS COMPUESTAS: Son aquellas que se crean con la combinación de dos
o más formas geométricas simples, por lo que se pueden establecer tantos subtipos
como formas vistas anteriormente, pero sólo se van a mencionar las que están presentes
en los yacimientos aragoneses.
6. Con cuello o más conocidas como botellas. Son vasijas de cuerpo esférico u
ovoide y cuello marcado, el cual va desde el cilíndrico pasando por el troncocónico
hasta la hipérbole (Láminas 16 y 17, págs. 193 y 195) o, lo que es lo mismo, los
contornos van desde los simples a los compuestos. Los fondos en las tres vasijas
enteras son distintos: apuntado en el Torrollón, convexo y plano en las dos cerámicas
del nivel 1b de Chaves. Los siete recipientes que se incluyen claramente en este
tipo llevan elementos de suspensión, concretamente asas o el arranque de las mismas,
aunque la única botella lisa muestra dos pezones opuestos. La decoración es
variada, pero se puede plantear un cierto predominio de la incisión/impresión, ya
que aparece en el 57,14%. Ésta se localiza preferentemente en la unión del cuello y
cuerpo, desarrollándose hacia este último. Además aparecen cordones ungulados en
el borde y en el cuello-cuerpo, o decoración cardial en el borde y en bandas sobre
cordón en el cuerpo. Este conjunto se puede incluir sin mayores precisiones dentro
de la tipología de Bernabeu en el grupo XIII: recipientes con cuello (1989: 31).
Como formas asimilables se han hallado otros fragmentos. En primer lugar
algunos cuellos con o sin decoración. Entre los ornamentado se puede hablar de
motivos impresos en guirnaldas, inciso/impresos en bandas horizontales y verticales
o combinados con aplicaciones plásticas107. Son muchos más los bordes, ya sean
lisos o decorados, que se asocian a esta forma, aunque con una gran variedad en la
morfología del cuello. También hay un ejemplo de cerámica de pequeño tamaño
que se asimila al grupo XVI: botellitas (ibidem, 1989: 50), es un fragmento con decoración
cardial.
7. Con carena. La unión de las distintas formas geométricas deja una huella
muy marcada en el perfil de la vasija, por lo que se asocian a los contornos compuestos carenados o con galbo de A. O. Shepard (1956). En los yacimientos aragoneses
tan sólo se han documentado, como claramente del Neolítico Antiguo, las
carenas de perfil suave. Están compuestas por la unión de formas exvasadas de volumenes
esféricos, elípticos horizontales, ovoides rectos y troncocónicos reentantes
sin que se pueda precisar más, ya que se carece de fragmentos completos. Al igual
que las anteriores son tanto lisas como decoradas con impresiones —caridales o
no— a veces combinadas con cordón también impreso (Lámina 18, pág. 197).
Con esta sencilla clasificación se han establecido casi todas las formas existentes
en este estudio, pero no se ha podido plantear ninguna diferenciación ni preferencia
cronológica debido a su diversidad.